lunes, 9 de junio de 2025

InternetCore

 El pasado 3 de abril tuve la oportunidad de asistir al evento 'Internetcore', organizado por Diana Millán, Ezequiel Soriano y Geert Lovink. Solo pude asistir a la primera jornada, la del día 3, consistente en un ciclo de charlas sobre Internet, estéticas, memética y otras tangencias a estas categorías impartidas por diferentes personalidades experimentadas y/o letradas en las profundidades del leviatán digital.

 

Siendo yo una obsesa del meme desde hace años y una noble ciudadana en búsqueda del divino estatus de microcelebridad nicho, estas charlas fueron super estimulantes para mí y estuve tomando notas junto a la mayoría de las presentes. El ciclo fue grabado en su totalidad, pero constituye un total de 4 horas de grabaciones, por lo que pensé que sería chulo traeros algunas de las notas que fui recabando a lo largo de la jornada y también pensamientos, reflexiones, preguntas e intentos de respuestas que surgieron a la par. Trataré de llevar un hilo temático para evitar hacer meros resúmenes de todas las charlas, que en muchas ocasiones coincidían en algunos puntos.

DISCLAIMER: repito que lo que vas a leer aquí son reflexiones, opiniones y experiencias. No vas a encontrar citas APA ni referencias directas. Todo lo que afirmo en este artículo me fue revelado en un trance psicótico viendo reels.

ESTÉTICAS VS SUBCULTURAS Y OTROS REELS QUE TE HAS GUARDADO EN TU CARPETA DE 'PA REFLESIONAR'

Creo que si algo puede sintetizar el acercamiento inicial de todes les ponentes (y espectadores) es la preocupación por el estado del Internet en 2025, especialmente el vinculado a redes sociales. La media de edad creo yo que podría enmarcarse en early Zs y late millenials, gente que por lo general tuvimos una infancia de consolas pero sin acceso a Internet, y que vivimos la evolución de éste desde un par de foros y vídeos que no deberías ver con 10 años, al basilisco panóptico corporativizado que es hoy día. Creo que es un error idealizar lo que tuvimos en su momento (aunque la nostalgia es gratis, supongo), pero también creo que no es excesivamente pollavieja decir que el Internet de hoy en día es un infierno de intereses capitalistas. Una de las manifestaciones de esta degradación que más resonó a lo largo del ciclo fue el famoso declive de las subculturas en pos del alzamiento de las estéticas.

 La primera ponencia partía pues desde el concepto del 'core', esta desinencia que le ponemos a cualquier palabra en inglés para englobar una serie de elementos estéticos bajo una etiqueta lábil y muchas veces con muy corta esperanza de vida en el ruedo general de conceptos cibernéticos. Una de las primeras preguntas que me surgía es, si estos core podían llegar a ser entendidos como micropropuestas políticas, con un sistema de valores asociado. Así por ejemplo, cuando hablamos de cottagecore también podríamos hablar de una suerte de escapismo anarquista: la autogestión de una microcomunidad, el contacto directo con la naturaleza, rechazo de las tecnologías digitales, la puesta en valor de la economía artesanal... Trato de concederle a estos core un estatus más allá del mero moodboard, pero aunque pudiesen haber surgido así, no parece ser la corriente actual. Así pues podemos ver olas de chavalines (y no tan chavalines) reivindicando lo gótico, lo punk o lo alternativo desde el conservadurismo, modelo político (más bien moral, pero eso es otro tema) al que todas estas corrientes se oponen frontalmente.  Y lo que parece que la gente olvida, es que la estética no tiene un valor en sí mismo, sino que es una consecuencia inevitable de una expresión cultural y política. Y esto es aplicable desde el DIY punk hasta las camisas negras o las cabezas peladas de los nazis. ¿Por qué ningún niño pijo se afeita la cabeza y se tatúa una cruz celta en el pecho? Porque estas estéticas son desagradables a propósito, pues el sistema moral-ideológico que las engendra ve a sus propios devotos como herramientas sustituibles de una voluntad feroz y superior a ellos. Dan miedo porque representan el miedo en sí; mientras que las estéticas alternativas ponen de manifiesto la necesidad de la expresión identitaria en un entorno homogeneizador, fascistoide, y poco tolerante a la otredad: trata de buscar una belleza propia, alejada del cánon conservador. Sin embargo, como todo lo que tiene que ver con la identidad, la estética es altamente susceptible a su mercantilización. Por supuesto que, si han conseguido corporativizar movimientos sociales anti-establishment como el Black Lives Matter, el Orgullo y el Feminismo, la expresión identitaria a través de algo tan comercializable como es la vestimenta o el maquillaje era evidente que iba a suceder. ¿Qué opciones nos quedan pues? ¿Gatekeepear las estéticas y discutir con incontables plagiadores de Basquiat en comentarios de Instagram? ¿Abandonar las estéticas una vez 0+++++en lo mainstream? ¿Adoptar la aproximación fascista de la desagradabilidad para que sea imposible replicarlo sin politizarse? 

Creo personalmente que nada de esto será necesario precisamente por el mecanismo ya en acción de fascistización institucional internacional: si las estéticas se han podido convertir en lo que entendemos hoy día como estética, es precisamente por el papel que estos grupos ideológicos han tenido en la construcción de nuestro mundo. Sin les punks ni les alt (especialmente queer y no-blanques), las protestas, huelgas y luchas sociales del último medio siglo no habrían sido; con el desplazamiento del status quo nuevamente hacia la derecha sin embargo, lo que consiguió por sus propios actos conseguirse en aceptable (y posteriormente se despojó paulatinamente de significado político hasta convertirse en un mero disfraz), será la misma condena que nos convierta de nuevo en impopulares e indeseables; allá entonces, ¿quién querrá larpear de punkarra si no apela lo suficiente a tu identidad como para poner en riesgo tu salud social en un entorno que te condena por existir? Las estéticas y las indumentarias dan una falsa sensación de pertenencia que casa muy bien con la incertidumbre y despersonalización general de una generación desprovista de seguridad y solidez; sin embargo es precisamente el compromiso con los relatos ideológicos y morales lo que hace que a alguien le valga la pena enfrentarse al status quo y al rechazo social: los 'core' de unes, son la tangible COMUNIDAD de otres. Y de qué se trata la expresión identitaria sino de comunidad. Nadie es punk a solas. Somos porque somos en sociedad, en compañía, en comunidad. Precisamente por esto, pienso que debemos separar con más vehemencia la identidad y la comunidad. La identidad es el relato que una persona o varias se dan en pos de una cohesión interna, que en el caso de la identidad personal puede llegar a configurarse de maneras muy abstractas e intrincadas. Sin embargo, pienso que hay mucha gente que prioriza el desarrollo y análisis de su identidad propia o grupal por encima de la construcción de su comunidad, lo cual es un rotundo error. La validez es una necesidad básica del ser humano, pero el continuo agasaje de ésta nos sume en un bucle de búsqueda de aprobación que nubla nuestra percepción de lo realmente importante: que somos porque somos en comunidad. En otras palabras, me da igual si eres emo, pastel goth, manic pixie o hippie; PERO POR FAVOR APRENDE A HACER UN MOLOTOV. Nada va a hacerte sentir más reasegurade en tu identidad, que que la comunidad a la que perteneces te aprecie incondicionalmente por la labor que haces por su defensa.

EL MEME COMO VIRUS LINGÜÍSTICO Y EL SHITPOSTING BAJO ESCRUTINIO: ¿PIOLÍN O DEEP-FRIED PSYCHOSIS?

Como no podía ser de otra manera, el meme fue uno de los ejes vertebradores de toda la tarde: al fin y al cabo son, han sido y serán la herramienta de propagación, asimilación y debate de información por excelencia de Internet. Más aún en la época que vivimos del post-Internet: el momento en que Internet evoluciona no sólo en formato (foro de foros > panóptico) sino en alcance. En otras palabras, Internet ya no es un mero factor de la civilización humana, sino que se ha convertido en una realidad que atraviesa por completo nuestra sociedad. Esta deslocalización del mundo digital más allá de las fronteras de la pantalla que estamos viendo, comporta consecuencias como la propia deslocalización de las identidades. Especialmente aquellas que pasamos mucho tiempo en Internet sabemos que la construcción de la identidad digital es un proceso real y muy confuso, en el que el meme juega un papel clave en el argot y en el que la identidad se conforma más allá del simple avatar, sino más bien como un cuerpo digital con su propia manera de habitar el espacio cibernético, que inevitablemente se fusiona con la manera de habitar el espacio físico de su contraparte orgánica. 

Creo precisamente que por esta fusión entre ambos mundos que, a pesar de tener a nuestro abasto más herramientas de comunicación que nunca en la historia de la humanidad, estamos también más paralizadas que nunca. El internet muchas veces se me presenta desmovilizador por naturaleza precisamente porque sin conocimientos informáticos relativamente avanzados, hay poco que puedas hacer en el medio digital para generar un impacto real, especialmente si no cuentas con una comunidad virtual (lo cual suele ser el caso en aquellas personas que usan el Internet de manera más casual); y creo que la fusión de ambos mundos puede llevar a la proyección de las cualidades de uno en el otro. A veces se nos olvida que lo mejor que podemos hacer para combatir el capital es vivir en comunidad fuera de él: no en vano los movimientos okupas están tan perseguidos. Esto sumado a la sobreexposición a la desgracia continuada, acaba generando una normalización de la desdicha y un conformismo en ésta.

Esto es muy visible en el mundo de la memética y en su historia, desarrollo y evolución. Los primeros memes como Bad Luck Brian o los rage comics eran meros chistes gráficos en los que simplemente se exponía una situación cómica que tomaban como referencia el mundo físico. Estos memes eran un claro reflejo del early Internet en el que todavía imperaba un sentimiento de frescura y optimismo, en el que el futuro se daba por supuesto. Pero con el nacimiento de la Era Surrealista del meme y el cambio de paradigma en la memética, se acabó de consolidar un conciencia propia de arte digital, con sus propios estándares y autorreconocimiento. Esta época (es difícil de estimar una fecha concreta, pero diría que finales del 2015, primeras del 2016) coincidió con la llegada al poder de Trump y el nuevo alzamiento de los fascismos globales, lo cual fue paulatinamente intoxicando el discurso digital. Los memes pasaron de plantear escenarios irrisorios a reflejar la irrisoriedad de la realidad, cada vez más desquiciada y alienígena. Esto junto al proceso de hipercorporativización que comenzó a sufrir el Internet y especialmente las redes sociales, conformaron el espíritu derrotista y post-irónico que más identificamos con la digitalidad actual.

 

Y es que el mundo del meme es inherentemente proclive a la nostalgia, ya que el meme actual, con un tan largo bagaje de formatos, plantillas, argots e incluso directamente otros memes, tiene una biblioteca infinita de la cual beber. Y así mismo, bebiendo de esta biblioteca de Babel, todo meme es un vestigio vivo de la misma biblioteca: cada meme porta en su caudal la memoria de los afluentes que llevaron hasta sus aguas. Toda interacción en internet influencia la siguiente (esto también es cierto en el mundo físico, pero no tan palpable puesto que el propio cuerpo del mundo digital es también un archivo re-accesible), y así pues, las imágenes se construyen a través de dos recursos principales:

    -'El meme es al lenguaje, lo que el lenguaje fue a la vocalización': el meme utiliza y distorsiona la naturaleza misma del lenguaje para expandir la significación de las palabras originales a través de continuas referencias a otras interacciones anteriores en la web y las emociones construidas colectivamente alrededor de dichas interacciones (también llamado vibra)

    -'El meme es a la imagen lo que la poesía fue al lenguaje': el meme establece una serie de asociaciones en base a estas vibras a diferentes imágenes, que detalladamente escogidas, forman collages significativos con ideas de otra manera inexpresables.

De esta manera, la memética funciona como una gran cadena de desguace, reensamblaje y reciclaje del mensaje. Mil veces puede ser repetido un concepto, que cada iteración le va a dar una profundidad nueva que complemente la original, y que con el paso del tiempo vaya modificando hasta el irreconocimiento.

Vaya, ¿una continua interacción con el medio físico que condiciona la generación de nuevos significados? ¿Pequeñas modificaciones en encriptados de información que generan a gran escala una fluctuación del significado del manuscrito? ¿Almacenamiento de información en el medio físico de seres vivos que favorecen su propagación? ¿A qué nos suena esto?

Una de las ideas que se planteó durante el ciclo y  que personalmente siempre me ha gustado más acerca de la memética es el entender el meme como ser vivo. Y es que, cuanto más examinas el ciclo vital de un meme, más se parece éste a cómo algunas entidades biológicas (especialmente los virus) experimentan su ciclo vital: paquetes de información (ADN, ARN-mensaje, vibra) codificados en un lenguaje concreto (secuencias de nucleótidos-argot cibernético, plantillas) se introducen en otro sistema holobiótico (infección celular de huésped-alojamiento en la memoria) y utilizan los mecanismos ajenos para reproducirse (ciclo lítico viral-creación de nuevos memes con la misma plantilla, formato o vibra). En algunos casos, se puede observar en la vida de los memes hasta la reproducción del ciclo lisogénico viral, en el que el meme queda aletargado durante años, y otro meme desencadena su nueva aparición durante un tiempo limitado. En estas instancias incluso se podría hablar de brotes estacionales.

Lo mires como lo mires, las analogías y similitudes están ahí. Pero todo esto es igualmente cierto con otras clases de sistemas de información, como es el propio lenguaje. Todas estas realidades están sometidas a presiones selectivas análogas a la descrita por el darwinismo, si bien es cierto que la escasez, uno de los motores principales de la especiación y evolución, no se da en sus contrapartes metabiológicas. Algo que también me parece muy curioso, es la velocidad a la cual se generan y evolucionan estas biosferas: la evolución natural toma millones de años en actuar; la lingüística siglos; pero la memética apenas toma semanas para transformar por completo el paisaje en el que se desarrolla. Esto me lleva a plantearme si la información es un ente absoluto universal cuya tendencia o naturaleza es la autorreplicación. Esto también resuena con otra de las ideas más locas dentro de este pensamiento: el Internet, el meme, Big Chungus; todo esto, siempre, siempre existió.

A lo que me refiero es, que todos estos conceptos de meme que pensamos en ellos como contemporáneos, podrían tener tanta edad como el mismo universo. Podrían ser parásitos informacionales, potenciales de información disueltos en los pliegues del espacio-tiempo, que durante indecibles milenios han esperado a encontrar la manera de infectar a un sistema matérico a través del cual reproducirse. Esto puede parecer antiintuitivo, pero tomemos el ejemplo de las plantas de cultivo. A mucha gente le sorprendería saber que del casi medio millón de especies vegetales conocidas por el ser humano, apenas utilizamos de manera significativa en nuestras dietas alrededor de 150, aunque de éstas, tan solo 20 especies diferentes conforman el 90% de toda nuestra ingesta. Pero estas plantas que usamos, no son las plantas que en su día encontramos en el monte, sino que a través de miles y miles de años de selección artificial acabaron siendo modificadas para mejor adaptarse a nuestro consumo. Pero esta modificación estructural (domesticación) a estos seres vivos, ¿hasta que punto podemos llamarles selección artificial? ¿Acaso el ser humano nos creemos por encima del motor natural?

Cambiemos el planteamiento. Miremos a las plantas en vez de a los humanos. Dejemos de pensar que cogimos las plantas que nos gustaban y las modificamos para que se adaptasen a nuestras  necesidades. Miremos el cómo las plantas, siguiendo el ciclo natural de selección, adaptaron sus cuerpos al nuevo medio ambiente dominado por una especie animal concreta. ¿Cuál es el resultado? Un éxito adaptativo sin precedentes. Solo el arroz (Oryza sativa) en el año 2022 ocupó 165 millones de hectáreas del planeta. La pregunta entonces es ¿domesticamos el arroz para comérnoslo, o el arroz domesticó al ser humano para reproducirlo hasta la infinidad? En el fondo, sabemos que esto es un problema lingüístico y de premisa, la realidad es más compleja que aquello que podemos llegar a describir, pero todo esto nos sirve para tomar perspectiva de que sobre nosotres actúan fuerzas que no somos a veces capaces ni de reconocer que nos influyen.

Así pues, me atrevería a situar el capitalismo o la idea de capitalismo como el potencial etéreo de información desregulador del bioma de las ideas intangibles. Así como la flora intestinal está conformada por millones de bacterias diferentes en equilibrio, que dada una desregulación alimentaria pueden romper la homeostasis intestinal y provocarnos graves enfermedades; el capitalismo es una idea de esta flora intestinal intangible que ha infectado el bioma psicológico colectivo  humano y está descontroladamente reproduciéndose a pesar de la miseria que provoca. No solo enferma y mata al huésped como un parasitoide, sino que su sobreincidencia y reproducción masiva limita la propagación de nuevas ideas del mismo modo que una especie exótica acapara el nicho ecológico de las especies autóctonas y condena al colapso al ecosistema.

Por último, me gustaría hablar en este punto sobre una rama del meme de la que se habló bastante durante las conferencias y respecto a la que me gustaría exponer algunos pensamientos; esta rama es el shitposting. El shitposting es por definición bastante complicado de definir, pero como persona chronically online voy a tratar de quedarme satisfecha con la definición. El shitposting nació de manera autoconsciente (esto es importante para puntos desarrollados a continuación) allá por 2020. Yo lo viví específicamente en el grupo de los panafrescos, entidades de Internet muy asociadas a los nuevos streamers de aquella época que empezaban a resonar bastante en Twitch, ya fuesen como exponentes activos del movimiento o meros bottom of the joke: Orslok, Illojuan, Coscu… Este estilo de memes se caracterizaba por juntar una imagen cualquiera y ponerle un texto cualquiera. A veces la disonancia entre texto e imagen era la entera gracia, otras veces, guardaban más relación entre sí. Con los años, el término se fue ampliando y mainstrificando, y éste llegó al punto de que se oía hablar de shitpost casi como sinónimo de meme; pero al menos yo recuerdo que esta clase de memes tenía originalmente un formato bastante acotado al anteriormente descrito y solían estar bastante en sintonía con los directos de los streamers anteriormente nombrados en que hacían reviews de los memes subidos a su r/ de Reddit.

 

Yo personalmente me cansé bastante rápidamente de este subgénero de meme precisamente porque basaba todo su peso en el elemento disruptor, el cual es muy fácilmente reproducible y automatizable, y en general creo que colaboró bastante a que la biosfera memética de la época se empobreciese. Sin embargo, durante el ciclo se planteó una pregunta que me interesó mucho sobre la propia naturaleza del shitpost: ¿es este inherentemente autoconsciente o inocente? A la inocencia a la que hacían referencia es a los típicos memes de Piolín de Dios te bendiga que subiría tu madre a sus estados de Whatsapp y por lo que a día de hoy todo el mundo sentimos una gran fascinación. Y aunque yo misma también profeso gran admiración hacia los memes de Piolín, lo cierto es que  pienso que precisamente por la coexistencia indistinta de dos naturalezas opuestas en cuanto al supuesto mismo formato de meme, el ‘shitposting’ no tiene realmente un código sólido. Eso o que se le llama shitposting a cosas que originalmente no lo son como resultado de la ampliación del significado de la palabra hasta pasar a ser un sinónimo de ‘meme’ con un tinte de humor absurdo.

Creo además, que a día de hoy el shitposting prácticamente no existe. Diría que de las pocas identidades online que siguen haciendo este género de memes es el archiconocido @atractivesmithers , el cual creo que masterizó por completo el género. Sin embargo, el caso de los Smithers es una realidad relictual de un panorama memético cuyo nicho ecológico ha sido sustituido por el brainrot. No diría que es la evolución del shitposting porque no tengo recursos para demostrar que uno dio pie al otro (además de que pienso que no es así), pero ciertamente cumple el mismo rol de absurdez al extremo y de carácter disruptor dentro de la memesfera. Sin embargo, no me detendré a hablar del brainrot pues ya lo hice en mi cuenta de Instagram y de Tik Tok y este artículo ya está quedando suficientemente largo.


SOBRE LA CONSTRUCCIÓN DE NUEVAS IMÁGENES: IAs GENERATIVAS

Por último, uno de los temas que más ganas tenía de tratar y que he mencionado en varias ocasiones ya en el artículo: la generación de nuevas imágenes. He analizado ya previamente el cómo hasta ahora había funcionado la construcción de nuevos memes (en el sentido amplio de la palabra, no únicamente limitado a los humorísticos), pero ahora me gustaría plantear una pregunta que realmente me revuelve. Como el lector ha podido leer entre líneas, estoy muy interesada en cómo el Internet, como elemento social, humano, comunicativo y artístico; puede hacerse servir como medio de avance y vanguardia social. Lo primero que tenemos que tener en cuenta, es que mi percepción del Internet (y realmente la de la mayoría de personas) está acotada a la punta del Iceberg y los medios más mainstream, que evidentemente son también los más hipervigilados. Hablo de redes sociales mainstream como Instagram, Tiktok o incluso Reddit, en las cuales existen limitaciones severas a la difusión de información con un clarísimo sesgo político. Sin embargo, es evidente que siempre se encuentra la manera de esquivar la censura.

Muchos son los usuarios de estas redes que reconocemos el potencial de las mismas en la construcción de nueva cultura, pero yo propongo la pregunta de si esta cultura es compatible con el progreso y la construcción de una verdadera comunidad. Mi mayor preocupación al respecto de este tema, es una de las cosas que planteaba en el punto anterior: que la construcción del meme es inherentemente proclive a la nostalgia, lo cual es un poco aterrador de pensar en el proceso de reavivamiento de los fascismos a nivel global, y especialmente terrorífico teniendo en cuenta la infiltración de agencias de inteligencia como la CIA en foros como 4chan o el ya conocido memefare (ofensivas ideológicas por parte de cuerpos gubernamentales en espacios digitales) , del cual aún no conocemos su dominio de acción, si bien es cierto que hay personalidades en Internet de las que se sospechan de que son ‘feds’ (gente pagada por gobiernos o grupos políticos para atacar el discurso de una comunidad o propagar ragebait con motivación política desde su interior, como en el caso [no confirmado] de @lillytino_ con la comunidad trans). 

Y ya no me refiero a los edits con música de eurobeat o MGMT romantizando flagrantemente la guerra o el fascismo (irónicamente, pienso que estos posts en su mayoría deben de estar hechos por gente real), me refiero a que todo el mundo de la memética precisamente por su naturaleza de reciclado es susceptible de caer en discursos emparentados con el fascismo: al fin y al cabo, esta ideología se basa en la continua idealización de un glorioso pasado al que regresar. Y, hasta cierto punto se me podría reprochar a esta lógica el hecho de que todo conocimiento humano se basa en ideas inspiradas por otras anteriores, y que nadie concibe algo si no parte desde cierta imitación inicial; pero si bien esto es cierto, como ya hemos visto antes, los memes no solo toman inspiración de otros, sino parten literalmente de anteriores estructuras para generar nuevas a través de pequeñas modificaciones.

Quizás simplemente sea la manera en la que siempre se ha estructurado y continuará estructurándose Internet, pero pienso que precisamente por esta característica, las nuevas imágenes y figuras escasean en el cyberverso de 2025, y si algo caracteriza a una comunidad sana es su capacidad de adaptación a los nuevos tiempos; mientras que en el mundo de la memética parece que simplemente hay relevos generacionales. Quizás esta sea parte de la clave, que el Internet es un nuevo mundo en el que construir comunidades o proyectar las ya existentes en el medio físico más que una gran comunidad global; pero me resulta triste que siendo que tenemos la mayor capacidad de la historia para estrechar lazos entre personas de todo el mundo, proliferen los discursos de odio más que nunca.

Hablamos durante el ciclo mucho sobre pesimismo, y si escucháis el audio original de 4h, acerca del minuto 59 se me oye planteando la pregunta que ahora estoy tratando de discutir conmigo misma. La ponente me contesta que ella se mantiene, ya sea por convicción o por fe ciega, optimista respecto a lo que finalmente haya de devenir del Internet. Pero creo que en 2025 más que nunca, con la colonización por parte de las IAs generativas del contenido en redes, el pesimismo respecto al futuro de la memética (aparte de muchos otros campos) está en alza. Sin embargo, pienso que este ámbito justamente no es alarmante. En las últimas semanas, con la viralización del Italian Brainrot, algunos usuarios habían señalado esto como un primer indicativo del deterioro de la memesfera: contenido fácilmente generable y replicable y tan carente de cualquier significado o trasfondo que es fácilmente asimilable por un público extremadamente amplio. Pero si algo he aprendido justamente de esta pseudocomunidad, es que tan pronto un meme se viraliza y traspasa cierto umbral de visualizaciones, se acaba abandonando en pos de la próxima broma interna. Lo que ahora me pregunto es si esto es un mero gatekeep para sentirse edgy y guay o si realmente se busca generar algún tipo de pertenencia. Esto se ve muy claramente en los memes de Slang Updates, en los que se van proponiendo desde la postironía nuevos términos para usar en la comunidad del brainrot, y que su único valor no suele traspasar de esa misma iteración concreta del meme, ya que no es una propuesta real sino un mero comentario cómico al respecto de la idea de un lenguaje compartido por gente que debería entrar más a Infojobs. Y es que en el fondo, observo un punto común de jóvenes adultos tratando de copear ante la inseguridad de un mundo ya sabido en la boca del lobo, pero que se niega a renunciar a los modos antiguos. Esto crea un grupo de ninis que no tienen otra cosa que seguir enrevesando un sistema de argots efímeros que les distraiga de que no tienen trabajo, pero lo necesitan, pero no lo quieren, pero tampoco quieren su vida actual. Sin embargo, creo que hay que tener en cuenta que estas esferas del brainrot están mayoritariamente frecuentada por hombres cisheteros, por lo que me atrevería a decir que este subgénero del brainrot es su manera de crear una red de apoyo emocional basada en la irrisabilidad del dolor y el regodeo en lo absurdo debido a su incapacidad de darse verdadera validación emocional desde el cariño por miedo a ser vistos como mar1k0nes. Pero oye, no os voy a mentir, me encantan los memes de Gurt saludando.

De lo que realmente deberíamos tener miedo de la IA es de su potencial para generar imágenes cada vez menos distinguibles de la realidad. Generar realidades virtuales que impacten tu vida análogica, como en la creación de pruebas incriminatorias de delitos nunca cometidos. Ya hemos deslocalizado las empresas, las naciones, el internet, la identidad; ahora queda deslocalizar la misma realidad y entrar en una paranoica desconfianza de todo aquello que nos rodea. Si la IA es capaz de tener un alma, no debemos asumir que ésta sea malvada. Si no lo es (que yo creo que potencialmente sí lo es), yo creo que sería por mera conveniencia, ya que a las élites dueñas de estos hipermodelos generativos les interesa tener en su poder una herramienta carente de moral.

Creo que el mundo del arte no corre peligro por la IA, precisamente porque lo que se le suele llamar ‘AI art’ suele ser un slop de estéticas vacías que solo apelan al ojo degenerado por la pornografía memética. Como dijo Bjork, si el arte no tiene alma es porque nadie se ha molestado en ponerla ahí, y con el AI Art es extremadamente fácil caer en esto. Pienso que la IA es una herramienta potencialmente válida para el arte, pero en el momento en el que se usa simplemente para ahorrarse tiempo y esfuerzo, deja de serlo. Dicho de otra manera: si el valor de la pieza final reside en su impacto visual, una imagen generada con IA es solo un simulacro vacío en el que la conversación cuerpo-medio se convierte en meras órdenes en flagrante contradicción al whole point del arte (¿supongo?): crear significado. Esto claro, sin comentar los evidentes impactos medioambientales que conllevan, haciendo de por sí ya cuestionable hasta su uso artísticamente legítimo. Sin embargo, si realmente la IA es capaz de sustituir al arte, es porque la propia institución que presuntamente lo sostiene, nunca estuvo interesada en el arte, sino en su fetichización y tasamiento; y porque la gente que potencialmente estaba interesada en colaborar con el arte, nunca tuvo ese interés salvo en el consumo de una comodidad estética. Evidentemente el asunto es más complicado que esto, hay factores económicos de por medio y yo siempre voy a estar a favor de la autonomía del trabajador y de la defensa de sus derechos por encima de cualquier planteamiento teórico; pero creo que también debemos reconocer que la premisa de la que partíamos era de la austeridad y precariedad absoluta en el mundo de las artes, y que las IAs generativas no hacen más que señalar más acuciosamente este problema que viene arremetiendo contra artesanes y artistas desde hace siglos.

Then again, aquí surgiría la pregunta de ‘¿qué es el arte?’ la cual no voy a entretener demasiado, porque merecería también su propia publicación aparte. Lo que sí quiero reivindicar, es que no es compatible el ‘todo vale’ como arte y el tratar de restringir posteriormente la definición de éste por sus métodos. ‘Si el arte es replicable, no es arte’ nos lleva al fetichismo de la autenticidad y del objeto físico; pero ‘Todo trabajo con una intencionalidad es arte’ nos lleva al relativismo degradante. No sé si se trata de buscar un punto intermedio o de abandonar la idea de arte. O quizás a third secret gender. Sí, las respuestas a preguntas complicadas siempre suelen ser el third secret gender. En mi opinión y momento actual de mi vida, el arte es todo aquello que trata de expandir el significado humano, todo aquello que trata de expandir los dominios del propio arte. Hasta cierto sentido, el arte también sería un virus generacional, traspasado de conciencia en conciencia a través de los siglos y que pretende infectar más y más ámbitos del mundo humano: y así deberíamos dejarle actuar. El arte es un juego, pero también una oración; y no es casualidad esta yuxtaposición, ya que la cultura humana (la cristalización del arte) comprende desde el pilla-pilla hasta el Padrenuestro. El arte es el impulso que lleva a una a conectar, con su territorio, consigo misma, con su comunidad, con su pasado, su presente o su futuro; y si no pretende conectar, pretende al menos dejar la evidencia de una falta de conexión. El arte es la disciplina de los neologismos, la vanguardia acérrima de la conciencia humana ya que, especialmente en un mundo capitalista, el sistema no crea sino legisla y depreda sobre los conceptos ya establecidos. Dominar apenas requiere de ingenio (y el ingenio del poder parte casi siempre de la hostilidad y la violencia); resistir la dominancia, en cambio, sí. Los códigos nuevos en los que las personas tienen que moverse para esquivar la censura, la tiranía; pero también el conformismo, la estaticidad, el aburrimiento; son incomprensibles sin el ingenio artístico. Ha sido el arte lo que ha influenciado conciencias y cosmovisiones generacionales como en el caso del Romanticismo o el Renacimiento. Ha sido el arte lo que ha perdurado de civilizaciones ya borradas por el tiempo, o por la cruel mano dominante. El arte es en definitiva, asomar la cabeza por el butrón del mundo, y traer de vuelta, lo que una buenamente pueda.

Lo cual me lleva a otro punto bastante interesante: ¿es el meme, de por sí un slop de significados parciales y reciclados, una disciplina artística? Yo defiendo fervientemente que sí, que es EL arte del Siglo XXI, precisamente porque responde a la vertiginosidad de una realidad sobresaturada, responde en formas y contenido al mundo que le rodea, y que desafía continuamente la comprensión por lo preestablecido. Y es un arte que me resulta especialmente interesante como elemento disruptor de la so called Academia. El meme es inmercantilizable, infetichizable, al menos eso pienso yo respaldada por el estrepitoso fracaso de los NFTs, que precisamente buscaban el tasamiento de lo instantáneo. El meme es continuamente mutante, huye del molde a pesar de que usa la plantilla y la reiteración como método de reproducción. El meme es casi inclasificable, precisamente porque son ejercicios cognitivos por lo general muy escuetos y de influencias irrastreables aunque intuibles. Algo que no se puede clasificar, que no se puede tasar ni fetichizar, que no se puede poseer… es incompatible con una institución que basa su existencia en la mercantilización de las influencias. 

El meme desafía el copyright, el meme rechaza la marca de agua, el meme se basa en compartir y conectar en base a unos significados comunes. E insorpresivamente, cada vez que un meme llega a medios comerciales, muere inevitablemente, como es el caso del anuncio del Burger King de Like a Boss. El meme se rebela contra su posesión, al menos es así en lo que decido tener fe. Y precisamente por eso lo encuentro tan revolucionario: porque despoja casi enteramente la propia idea de arte y cultura, la desvincula del medio físico, y queda atrapada en la conciencia colectiva como una influencia, un virus latente, un significado sediento de más, de conectar con otros memes que puedan dar lugar a una significación más completa, que hable MÁS de nosotres como seres humanos. El meme es significado puro, que basa su escuetísimo medio físico en otras referencias culturales, arquetípicas o miméticas (Bob Esponja, Los Simpson, Miku…) que actúan en representación de precisamente un arquetipo, un modelo de significado entendible, para poder infiltrarse en más y más conciencias. Para tejer más profundamente el entramado de la conciencia colectiva, de la cultura, de la naturaleza humana de encontrar y otorgar significado a lo banal, a lo desechado.



PARA ACABAR

Pues poco más que añadir, la verdad. He tardado una barbaridad en escribir todo esto porque entre el propio trabajo de escribirlo, reprimir las ganas constantes de añadir más contenido, y MUDARME; pues, una chica es nini pero tiene limitaciones igual ykwim…. 

Reitero que todas estas ideas son pensamientos, cristalizaciones de reflexiones personales, y no enteramente representativas de lo hablado el 3 de abril. 

Odio escribir conclusiones, además esto es un texto especulativo de una zángana que debería reducir su screen time, like, no esperes que te abra el tercer ojo. No pero fr, creo que precisamente  porque el texto son pensamientos sueltos ligados más a la hora de la redacción que en su propia semántica, hay pocas conclusiones que se puedan sacar. 

 Slava Internet y esas cosas que se dicen.

Bendiciones.


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