Me parece muy fuerte que hayáis tardado casi tres putos mes-
Que pesada la niña, cielo santo. -dijo con media sonrisa Sedum.- Cállate y acaba de embalar, que al final se nos ha hecho de noche, zopenca.
Cogí la cinta americana y acabé de sellar la última caja. Bueno, ‘última’ era una palabra bastante grande para describir la segunda de dos cajas. Todas mis pertenencias, incluidas flores secas, huesos y plumas que Sedum y yo habíamos encontrado en innumerables paseos por el monte; cabían en dos cajas. Ello producía en mí una sensación extraña.